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lunes, 4 de octubre de 2010

World Press Photo. Una crítica necesaria

El World Press Photo es una de las primeras referencias fotográficas que recuerdo haber tenido, antes incluso de que la fotografía me atrapara. Sin embargo, a medida que fui ganando en conocimiento y en criterio, estos premios empezaron a levantar en mi ciertas sospechas.

Nunca he entendido el afán por resumir en una sola imagen un premio fotoperiodístico, cuando por definición el trabajo de un fotoperiodistas es contar historias que, en la mayoría de los casos no se pueden resumir en una sola imagen.
Este primer premio, síntesis simbólica de todo un año de fotoperiodismo, lleva implícito el estigma de la parcialidad por el mero hecho de ser un concurso. Tampoco reconozco como un valor una selección hecha a partir de trabajos publicados en medios, por la injusta criba que el poder económico de los anunciantes imponen en los medios en todo el mundo, en detrimento de trabajos de altísima calidad pero "inapropiados" para aparecer junto a ciertos productos de lujo en las páginas de una publicación.

Hace un par de de años este célebre concurso colmó mi paciencia de espectador cuando fue elegida como primer premio la fotografía de Anthony Suau, una imagen, a mi entender de escasa calidad y que, en su ambigüedad, no representaba ni resumía el contexto en que fue tomada.

Este año, la imagen ganadora fue un nuevo shock. Pietro Masturzo se llevó el prestigioso premio con una imagen incomprensible para mi, en las azoteas de Teherán las mujeres protestan por los resultados de las elecciones presidenciales de junio de 2009.

Mi primera reacción ante esta imagen fue de enfado absoluto, era una imagen preciosa con una composición y una luz casi mágica, pero totalmente alejada de lo que yo entiendo que debe ser una imagen fotoperiodística. Sin embargo
un articulo publicado por Jose Manuel Navia en El Pais, Azoteas de Esperanza, me dio la clave para comprender a los motivos por los cuales esta imagen merecía ser considerada la imagen del año por el jurado del Wordl Press y abrió en mi una reflexión sobre los valores periodísticos, pasados, presentes y futuros.
Después de leer el excelente, y polémico, articulo que firma Navia, pude ver con otros ojos esta imagen. El autor abandona los conflictos callejeros post electorales y dirige su cámara a las azoteas, el único lugar donde las mujeres, al caer la noche, pueden expresarse y ejercer algo parecido a la libertad. Ese gesto simbólico es el potente reflejo de un sentimiento colectivo, y Masturzo nos lo muestra con un registro contrapuesto al fotoperiodismo que los grandes maestros nos han dejado como legado, la imagen ya no se explica por si misma, requiere de un nuevo esfuerzo y de una buena dosis de empatía por parte del espectador.

Y es que, nos guste o no, las tendencias dentro de los medios están cambiando, cada vez es más difícil publicar y cubrir los conflictos en nuestro mundo convulso es arriesgado y además, este esfuerzo, a menudo resulta estéril. En los consejos de redacción las decisiones que se toman están muy condicionadas por el marqueting, la ideologia política y las imposiciones de los anunciantes.
El acercamiento, obligado, del fotoperiodismo a un tipo de imagen menos explícita, mucho más cercana a la fotografía documental, acaba por tener algo muy positivo, un nivel de lectura mucho más sutil, crítico y polémico de lo que jamás tuvo una imagen del maestro Cartier Bresson. Por esta razón, aplaudo la decisión del jurado del World Press, pues al premiar la imagen de Masturzo, está premiando también el ingenio y la valentía de ejercer esta nueva forma de fotoperiodismo.

El Word Press se muestra desde hace seis años en Barcelona, gracias al trabajo que realiza Sílvia Omedes y su equipo desde la fundación Photographic Social Visión. El año pasado, los estragos de la crisis dejó sin recursos esta iniciativa y, para poder continuar con la tradicional cita anual, en Photographic Social Vision tomaron una arriesgada decisión: Financiar los elevados costes de la exposición a través del cobro de una entrada simbólica.

Gracias al apoyo del público, este año World Press Photo vuelve a Barcelona.

Después de haber visto la selección del World Press Photo 2010 en Visa pour L'Image, y de haberme confrontado de nuevo con las imágenes de Masturzo, de Astrada, y de otros grandísimos fotógrafos, creo que es una exposición remarcable, que cumple además con una importante función social, conectar al gran público con los acontecimientos de actualidad más importantes del año.
Mirar, sentir, reflexionar y cuestionar, este es nuestro rol como espectadores y como ciudadanos de un mundo donde la información no se valora, no se paga y además se pervierte e instrumentaliza. Este nuevo fotoperiodismo nos abre la puerta a una gran oportunidad: la de tomar un papel mucho más activo y crítico, respecto a la información y a la gestión de la misma por parte de los medios.

Por este motivo creo que es imprescindible que la exposición del World Press Photo vuelva a Barcelona, y apoyar con nuestra presencia la iniciativa será fundamental para hacerlo posible.

La exposición internacional World Press Photo se podrá
visitar en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) del 4 de
noviembre al 8 de diciembre 2010

El precio de la entrada es de 4,50 euros.




Texto: Núria Gras


Tags: World Press Photo, Photographic Social Vision, Jose Manuel Navia, Fotografía, fotoperiodismo, CCCB

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